¿Cómo buscar el sentido de tu vida?

Victor Frankl, psiquiatra creador de la Logoterapia y que sufrió la experiencia de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, nos dice: “el vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. Ello es comprensible y puede deberse a la doble pérdida que el hombre tiene que soportar desde que se convirtió en un verdadero ser humano. Al principio de la historia de la humanidad, el hombre perdió algunos de los instintos animales básicos que conforman la conducta del animal y le confieren seguridad; […] el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su conducta se están diluyendo a pasos agigantados. (Frankl, V. ([1946]1991) El hombre en busca de sentido, Herder, Barcelona, p. 108).

El vacío existencial surge de la falta de sentido en lo que hacemos y en la vida que llevamos. Ante esta situación, nos vemos impelidos a buscar un sentido a nuestra vida. Tomando el Existencialismo de los años 40 y 50 del siglo XX, una vez que el hombre existe, que es arrojado a esa existencia, tiene que buscar su esencia, su sentido, su propósito. Esta idea ha permanecido hasta la actualidad y es asumida, por ejemplo, por el coaching y el asesoramiento filosófico: hemos de responsabilizarnos de nuestra propia vida, buscar ese sentido que para nosotros hace que la vida merezca la pena, tomar el manillar de nuestra bicicleta y disfrutar del movimiento y el camino.

Algunos autores muy conocidos del movimiento existencialista, entre ellos el famoso Jean-Paul Sartre, postulaban que el sentido es algo completamente subjetivo, algo que cada individuo determina para él mismo, según su propio criterio. Sin embargo, coincidiendo con otros autores recientes, la búsqueda del sentido, siendo algo subjetivo, también está influida por la objetividad y la intersubjetividad. Podríamos decir, por tanto, que el sentido de la vida es:

  • lo que cada uno determina como sentido de la vida (subjetivo)
  • lo que tiene una buena razón para realizarse (objetivo)
  • lo que se decide bueno entre todos y para todos (intersubjetivo)

Esta última acepción tendría que ver con dos conceptos muy contemporáneos: la Responsabilidad Social y la estrategia win win. Es decisión de cada ser humano darle mayor o menor importancia a cada una de las partes del sentido y determinar, por tanto, cuál es el sentido de su vida. En mi opinión, las motivaciones subjetivas e intersubjetivas tienen más peso en el contexto social actual y llevan a un mayor bienestar personal. Sin duda, la motivación objetiva es muy controvertida por su difícil definición (¿Quién decide qué es una buena razón?).

La capacidad para preguntarse por el sentido es humana, pero el cuestionamiento, la reflexión y la búsqueda del sentido de la vida son competencias filosóficas que pueden cultivarse y desarrollarse o abandonarse y enterrarse en un rincón de nuestro ser.

El siguiente ejercicio pretende ayudaros a comenzar a desarrollar esta competencia filosófica tan importante para encontrarnos bien y ser felices: 

Ejercicio: Busca tu sentido

Parte I

 Piensa en una acción concreta, habitual y común que realices, p. ej., trabajar, ir al gimnasio, comer tal comida, quedar con tal persona, ir a un concierto, etc. Coge papel y bolígrafo y responde por escrito a las siguientes preguntas:

 ¿Qué me aporta esta acción (p. ej., trabajar) a mí?

¿Estoy satisfecho con lo que me aporta?

¿Qué aporta esta acción (p. ej., que yo trabaje) a mi entorno?

¿Estoy satisfecho con lo que aporta a mi entorno?

¿Qué aporta esta acción (p. ej., que yo trabaje) a la sociedad?

¿Estoy satisfecho con lo que aporta a la sociedad?

 Entonces, ¿para qué hago esta acción, qué sentido tiene?

 Parte II

Ahora cambia la acción con la que has hecho la Parte I por “vivir”. Por ejemplo, si has elegido “trabajar” sustitúyela por “vivir” y responde por escrito a las siguientes preguntas:

¿Qué me aporta “vivir” a mí?

¿Estoy satisfecho con lo que me aporta?

¿Qué aporta “que yo viva” a mi entorno?

¿Estoy satisfecho con lo que aporta “que yo viva” a mi entorno?

¿Qué aporta “que yo viva” a la sociedad?

¿Estoy satisfecho con lo que aporta “que yo viva” a la sociedad?

 Entonces, ¿para qué vivo, qué sentido tiene?

Intenta responder a todas las preguntas aunque te cueste o la respuesta te parezca ridícula. Después de realizar el ejercicio reflexiona sobre las respuestas. Este ejercicio te ayudará a comenzar un reflexión sobre el sentido de las acciones y el sentido de la vida.

Si quieres consultarme tus respuestas al ejercicio o tienes cualquier duda, escríbeme a mariangelesquesada@yahoo.es o a enlapractica@gmail.com

 

 ¡Practica!

 

 

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