Empatía de los pies a la cabeza

Ya dije que lo que me interesa en estos momentos es hacer algo, no sólo teorizar. Así que hoy propondré un ejercicio práctico. Me gustaría que participaseis con vuestras experiencias o comentarios.

Ejercicio I:

Mira a esa persona que tienes cerca. Mírala de arriba a abajo.
Detente en sus zapatos. Póntelos. ¿Cómo se siente con ellos? ¿Su material es suave para unos pies delicados? ¿Se adaptan a un puente pronunciado? ¿Cómo andarías con ellos: contoneándote, hacia dentro o cojeando de un pie?
Imagínate con sus pantalones o falda o lo que lleve. ¿Son para un cuerpo grande? ¿Cómo se ve el mundo cuando se es grande?
Ponte el resto de su ropa, sus accesorios, péinate como él o ella. ¿Cómo son sus ojos? ¿Claros? ¿Cómo se ve cuando el sol te fuerza a guiñar esos ojos claros?
Recrea sus gestos. ¿Qué piensa alguien que sonríe constantemente? ¿Y alguien que se rasca la cara de cuando en cuando?
Intenta imaginar lo que piensa. Lo que siente. Lo que le pasa. Lo que vive. No seas tú el que piensa. Deja que sea él o ella.

Ahora, asume que jamás comprenderás completamente a esa persona, que jamás comprenderás completamente a nadie.
Y por último, promete que lo intentarás siempre. Que harás ese esfuerzo, porque lo poco que comprendas te hará rico. Tu mente y tu cuerpo se abrirán un poco más con cada persona a la que intentes comprender.

Eso es EMPATÍA. La empatía es uno de los componentes de la inteligencia emocional.

¡Practica!

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